¡¡¡…Ruptura…!!!
Hoy particularmente quiero hablarles a todas las mujeres
que sufren o han sufrido una decepción amorosa y que a causa de este hecho
creen y sienten que sus vidas se acabaron y que jamás volverán a ser las
mismas. Yo sé que a las mujeres nos encanta el drama y la tragedia y que el
concepto de sufrir por amor nos hace sentir las más románticas, sin embargo,
afrontar una ruptura con tal pasión no es nada más que un acto de irresponsabilidad
y agresión hacia nosotras mismas. Lo que sucede en estos momentos es que
acabamos con la poca autoestima que la relación nos haya dejado y nos decimos a
nosotras mismas que no somos capaces, que estamos incompletas y por lo tanto
somos tremendamente imperfectas, empezar a juzgarnos por lo que hicimos o no y
pensar que si hubiéramos hecho lo que la otra persona quería habría salvado la
relación y seriamos felices, mentiras como esta o que nuca más nadie se fijara
en nosotros o la incertidumbre y constante pregunta de ¿y si no encuentro
alguien mejor que él? ¿y si nadie logra amarme como me amaba él o no logro amar
a nadie como a él? O tal vez frases como, él tenía la razón y fue por mi culpa
que todo se arruino, y muchas otras que nos sumergen en un pozo de lodo que nos
hace olvidar por completo de nuestro valor y de lo que en verdad merecemos, en
pocas palabras nos autosaboteamos.
Yo sé que una ruptura cuando de verdad amamos a alguien
es dolorosa porque esa persona era una parte importante de nuestras vidas y de
nuestra cotidianidad, por supuesto se va a sentir el vacío y la ausencia, sin
embargo, debemos entender que el amor por ser una decisión y no un simple apego, comprende que si el otro no es feliz a nuestro lado, ese amor que decimos tener lo
debe dejar libre de tomar el rumbo que considere el mejor. Sin necesidad de
creernos poca cosa o rebajar nuestra dignidad mendigando el amor de alguien que
ya tomó la decisión de no querer continuar.
Es común que nos engañemos a nosotras mismas recordando
solo lo bueno y lo lindo y especial que él fue, y de manera casi automática nos
olvidamos de todo lo que esa persona hizo que nos hirió en lo profundo del
corazón, nos olvidamos de sus comportamientos hostiles, de las discusiones sin
fundamentos, de las veces que nos levantó la voz o nos habló de forma grosera,
nos olvidamos de sus mentiras o de como justificaba todos sus actos para no
tener que ofrecer una disculpa y todos los momento amargos o lagrimas que
derramaron nuestros ojos a causa de sus comportamientos. Nos enajenamos a tal
punto que podemos incluso caer en depresión, dejar de comer, de dormir, de
interesarnos por nuestra vida, nuestros estudios, nuestro trabajo, amigos,
familia… Nos olvidamos de todo y reducimos nuestra vida a un hombre que deliberadamente
nos sacó de la suya y todo esto se convierte en una gran tragedia en la que no
vemos ninguna salida. Lamento decirte que tu no solo estabas amando, lo tuyo
era apego, una simple dependencia hacia una persona que posiblemente llenaba
muchos o algunos de tus vacíos afectivos y que actuaba como sedante ante tu
evidente carencia de inteligencia emocional.
Como dije anteriormente no se trata de dejar de sentir,
sino de sentir sin sobreactuar, de esta manera logramos ser objetivas ante la
evidente perdida, sin perder el valor o la dignidad de mujer y sin creer que el
mundo se desmorono por completo a nuestros pies. Si tu alma lo necesita, vive
el duelo, desahógate, llora, siente la perdida y déjalo salir, pero no te
encalles, no te quedes ahogándote en tus lágrimas, lamiendo tus heridas y
autocompadeciéndote, no hay nada que te haga más daño que verte como una
víctima, porque eso te disminuye y acaba totalmente con tu autoestima, recuerda
que tú eres un ser completo, un ser capaz de ser feliz a cada instante, un ser
perfecto y capaz de sobreponerte.
Tu vida está en tus manos, no le des el control a alguien
más porque de hacerlo seguramente tu barco va a arribar en lugares lejanos a
tus sueños y estarás viviendo la vida de alguien más, un día, te despertaras a
mitad de la noche y te sentirás tremendamente traicionado, así que no lo
permitas, vive tus sueños y pelea tus batallas, así un día aun cuando te hayas
caído sentirás la satisfacción de tener cicatrices que te recuerden que tuviste
el coraje suficiente para vivir tu propia historia.



Comentarios
Publicar un comentario