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¡... No le temas a volar ...!




Debemos recordar que la vida y el amor no se tratan de una competencia para ver quien llega más abajo o toca lo más profundo del fondo, al contrario, la vida es un recorrido que siempre te lleva a ser mejor si tú lo decides, porque cuando llegas al fondo, el único camino posible es hacia arriba. Si los seres humanos lográramos vivir con practicidad, nos daríamos cuenta que la vida es un camino delicioso en el que siempre sales ganando, ya sean experiencias, enseñanzas, crecimiento, sueños realizados, formas de actuar o enfrentar situaciones, risas, felicidad, madurez… Solo basta con ver lo bueno de cada cosa, cambiar de perspectiva y darse cuenta que vivir es un viaje maravilloso en el que tu tomas las decisiones, en el que tú tienes el control, la dirección y el camino, consciente de que puedes cambiar tu realidad cuando quieras.

Lamentablemente nos acostumbramos a estar condicionando nuestras vidas por todo lo que nos rodea, llámense personas, llámense cosas o llámense situaciones, y pusimos en esas personas, cosas o situaciones nuestra felicidad, nos volvimos esclavos de las circunstancias y demandantes de atención de otros, porque no somos capaces de enfrentar nuestros vacíos y sanar nuestras heridas, simplemente queremos indigestarnos con trivialidades para después echarle la culpa de nuestras desgracias al mundo exterior. La cuestión es que a no ser que tengas algún desequilibrio psicológico, jamás vas a poder engañarte a ti mismo, tu conciencia siempre estará para acusarte por lo que hiciste o por lo que no, porque la vida no se trata de hacer pensar a los demás que somos excelentes persona, la vida se trata de que te sientas pleno cuando te veas al espejo, se trata de poder dormir con tranquilidad en las noches cuando ya todo se calla, se trata de enamorarte de ti mismo a tal punto que el que otro te amé no sea un favor sino un privilegio, la vida consiste en reconocer que tu valor es infinito y nadie nunca podrá pagarlo, porque… tu vales la sangre de Cristo.



El día en que decidamos despertar del coma que nos hemos inducido, nos daremos cuenta que estuvimos desperdiciando la gran oportunidad de vivir y ser felices. El día en que entendamos que no somos víctimas de las circunstancias, sino que son nuestras decisiones las que nos han puesto en el lugar donde estamos, empezaremos a entender que no se trata de destino o casualidad, que un cambio depende exclusivamente de nosotros. Víctimas y mártires hay muchos en los cementerios y cada quien escribió su historia, sin embargo, la nuestra está en un constante continuara y de nosotros depende el cómo seremos recordados.

Tal vez un día nos demos cuenta que la vida no es una total fatalidad y decidamos empezar a vivir con tal pasión que ya no importe solo lo malo, sino que de todo lo bueno logremos hacer una majestuosa obra de arte que lleve nuestro nombre y apellido... No tengas miedo de volar, porque aun cuando te estrelles nadie podrá robarte lo que sentiste y aprendiste durante el vuelo.

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